Ese maldito Israel
Apr 26, 2010 Lectura recomendada
Marcos Aguinis para La Nacion
La sistemática descalificación del Estado de Israel se ha convertido en una moneda corriente tan grave como la descalificación de los judíos que hizo el Tercer Reich para cometer el Holocausto. Así como algunos fanáticos piden ahora un Medio Oriente Israelrein (’limpio de Israel’), los nazis querían un mundo Judenrein (’limpio de judíos’). La misma mecánica. En ambos casos se procura señalarlos como indeseables, criminales, y hasta como bacterias infecciosas. Dicen que es necesario exterminar ese “cáncer” (Israel, ahora; todos los judíos, antes) como medida de higiene, para que haya paz, para conseguir justicia, para bien de la humanidad. La mayor parte del mundo cree en esas diatribas o duda, o se mantiene indiferente, o es cómplice. Antes de 1939, Hitler promulgó suficiente cantidad de “leyes raciales” que invitaban al más remiso para hacer desaparecer judíos. No hubo una eficaz repulsa a semejante atrocidad. Y la atrocidad pudo llevarse a cabo sin dificultades. Ahora, cualquier ojo informado puede advertir la doble vara con la que se mide a Israel, exagerando siempre sus errores y, al mismo tiempo, dejando al margen sus virtudes. Martilla el concepto de que Israel es culpable, porque bogue o porque no bogue, convertido en victimario despreciable e irredimible, eterno. Por consiguiente, debe ser borrado del mapa, como proclama un jefe de Estado sin que las Naciones Unidas le exijan retractarse siquiera.
Se cumplieron 62 años de la independencia israelí.
Voy a ser políticamente incorrecto -ya me acostumbré al rol- y señalaré los méritos de Israel. Sólo los méritos. Sus defectos ya inundan la prensa y los corrillos.
Es uno de los países más pequeños, con la milésima parte de la población mundial. Fue desértico en la mayor parte de su extensión. No tiene recursos naturales. Está rodeado por un vasto cerco de acoso permanente. Debe mantener activo un ejército popular integrado por sus ciudadanos para defenderse de día y de noche, todos los días y todas las noches. Padece conflictos interiores debidos a su gran pluralidad. No obstante, mantiene la admirable calidad de su sistema democrático y se ha convertido en una potencia científica, cultural y económica. Da envidia. Y, en gran parte, esta envidia genera odio.
Veamos algunos hechos.
Su población alcanza a los siete millones y medio de personas, de las cuales un 20 por ciento son árabes que llegan a intendentes, diputados, académicos y ministros. Un vicecanciller israelí fue árabe musulmán y visitó la Argentina en tal carácter.
Pese a la amenaza de sus vecinos y la tensión generada por los mártires místicos asesinos (acertada definición de Carlos Escudé), la esperanza de vida actual trepa a los 81 años, muy por arriba de la media mundial, que se queda en los 67 años. Supera a Inglaterra, Estados Unidos y Alemania. Más del 60 por ciento de los ciudadanos se sienten satisfechos o muy satisfechos por la calidad de vida, pese a las obvias dificultades que genera la tenaz amenaza de algunos países y organizaciones terroristas.
El desarrollo científico y tecnológico alcanzado coloca a Israel entre los países más progresistas del orbe. No mezquina en invertir en este rubro. Tiene la mayor proporción de ingenieros per cápita del mundo entero. Su creación de patentes es asombrosa. Basta hacer algunas comparaciones: de 1980 a 2000, se registraron 77 patentes egipcias y 171 saudíes en los Estados Unidos, frente a 7652 israelíes. En esa catarata de patentes sobresalen las que mejoran los equipos médicos. Sus hospitales brillan por la excelencia y en ellos son pacientes, médicos y jefes de equipo tanto los judíos como los árabes, sin discriminación alguna.
Israel ha sido reconocido como uno de los ocho únicos países con capacidad de enviar un satélite al espacio. Produce más papers científicos per cápita que cualquier otra nación del globo. Está a la cabeza de las compañías valuadas en el Nasdaq, con la excepción de Estados Unidos; más que toda Europa, India, China y Japón combinados. En proporción con su población, Israel desarrolló el número más grande de compañías de emprendimientos (start-up) tecnológicos del mundo.
Pocos prestan atención al hecho de que es un país más seguro que Suiza, por ejemplo. En sus calles, el promedio de asesinatos anuales es de 1,8 por cada 100.000 personas. En tierras helvéticas, la cifra llega a los 2,3: en Rusia supera los 16, y en Sudáfrica se acerca a los 40. La mayor parte de los heridos y muertos son consecuencia de los ataques con misiles que lanzan las organizaciones terroristas desde los territorios que Israel ha evacuado.
El viceprimer ministro, Dan Medidor, acaba de formular una síntesis. Dijo: “Debemos estar muy satisfechos en este 62º aniversario de la independencia. En el desierto, en una tierra sin recursos naturales, construimos un Estado con gran fortaleza, vitalidad y excepcionales logros en ciencia, cultura, medicina, agricultura, economía y altas tecnologías. Afrontamos amenazas graves en una zona que siempre fue hostil. Nuestro gobierno debe reflexionar con sentido común y actuar. Y no siempre a nivel militar”.
El Estado ofrece, por ley, prestaciones de asistencia social, subsidios, servicios médicos, pensiones, educación, infraestructuras y demás beneficios sociales a los 250.000 palestinos que viven en la zona oriental de Jerusalén, los mismos de los que disfrutan los demás ciudadanos árabes del país.
Es la única nación en la historia de la humanidad que logró hacer revivir una lengua que no se hablaba. El hebreo bíblico, la lengua que se utilizó durante los dos primeros Estados judíos que existieron en ese territorio, se ha convertido en un instrumento que permite expresarse a poetas, novelistas, científicos, periodistas y políticos, con una riqueza que conjuga las maravillas del pasado con los desafíos del presente.
Desde su independencia, ha obtenido más premios Nobel per cápita que cualquier otro país del planeta.
Un fenómeno impresionante es la obsesión israelí por forestar su suelo. Desde antes de la independencia, funcionaba un fondo destinado a plantar árboles. Por esa razón, cuando en 1947 las Naciones Unidas propusieron la partición de Palestina -por entonces dominada por los británicos- en un Estado árabe y otro judío, a este último le asignaron casi todas las zonas áridas. Israel planta árboles con una obsesión febril.
Conmueve observar las alfombras verdes que se dilatan en colinas y planicies que habían carcomido la erosión y el abandono. En muchas partes, ahora existen frondosos bosques y hasta ha comenzado a modificarse el clima. Desde hace décadas, es tradición que los homenajes se traduzcan en plantación de árboles, no en monumentos. Allí, para mantener la memoria, por cada muerto se planta un árbol o un bosque.
Israel creó el único sistema colectivista democrático de la historia, por el cual se puede entrar y salir sin restricción alguna. Me refiero al kibutz.
Se fundaron y prosperaron cientos de aldeas conforme a ese tipo de vida. La mayor parte de los padres fundadores del Estado nacieron, vivieron o se formaron en algún kibutz. Casi el 93% de los hogares en Israel utilizan la energía solar para calentar el agua. Es el porcentaje más alto del mundo, y se trabaja con entusiasmo en la creación de otras energías alternativas. La falta absoluta de petróleo y otros recursos naturales exige fortificar la imaginación. Golda Meir solía criticar a Moisés: “Habiendo tanto petróleo en la zona, ¿tuvo que encajarnos en el único rincón donde no existe una gota?”.
Desde hace décadas, Israel atrae una enorme cantidad de inversiones extranjeras. Son las más grandes del mundo, si se las mide per cápita: 30 veces más que Europa.
Desde antes de la independencia, puso el acento en la cultura y el conocimiento. En Jerusalén fundó una prestigiosa universidad, con el compromiso personal y apasionado de Albert Einstein. En Rejovot erigió el primer centro de investigaciones científicas de Medio Oriente y en la ciudad de Haifa, el imponente Tecnión. Ahora funcionan seis universidades de reconocidos méritos y se han formado cuatro Silicon Valleys.
Así como hubo ceguera ante el absurdo que publicitaba el nazismo sobre el carácter de “raza inferior” o “raza infecta” que constituían los judíos, hay ceguera respecto de las virtudes impresionantes de Israel. Como referencia final de este artículo, que podría alargarse con más datos, mencionaré los formidables movimientos por la paz que desarrollaron sus habitantes y dirigentes, muy superiores a los que se formaron (¿se formaron?) en todo el resto de Medio Oriente. Quedaría para otra ocasión analizar por qué se quedaron sin fuerzas.
A ese “maldito Israel” pretenden borrar del mapa. Prometen que, sin su existencia, todo funcionaría mejor, así como los nazis prometieron que el mundo funcionaría mejor sin judíos. Es tan evidente el grotesco, que ni cabe perder el tiempo en una refutación.
© LA NACION
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Colombia, “el Israel suramericano”, aculilla a Hugo Chávez
Dec 29, 2009 Lectura recomendada
Por Juan Carlos Martinez
Han pasado milenios y los israelitas se han tallado en la memoria de la humanidad como un pueblo guerrero que ha sobrevivido a las vicisitudes de la naturaleza, de los romanos, de sus vecinos y más recientemente como Nación asentados en la llamada tierra prometida, de los árabes. Es decir, sobrevivieron al holocausto de los hombres que quisieron borrarlos de la faz de la tierra.
Ahora el locuaz e inestable Presidente de Venezuela, Hugo Chávez Frías, adoctrinado por el Presidente de Irán, Mahmoud Ahmadinejad, enemistado con medio mundo, pretende comparar a Colombia con Israel como si eso fuera malo.
¡Qué bueno que Colombia este a la altura de los israelíes!
El pequeño país, tan pequeño como el departamento del Quindío, rodeado de enemigos milenarios (egipcios, sirios, jordanos, palestinos, libaneses, iraquíes, iraníes y otras naciones árabes que han querido destruirlo pero que ha todos ha derrotado en el campo de batalla) por sí mismo se convirtieron en poderosos protagonistas planetarios de los grandes acontecimientos científicos, militares, tecnológicos, políticos, financieros, inventos, literatura, médicos, deportivos y hasta de alterar el desierto en ubérrimas tierras agrícolas y ganaderas. ¡Ah! y también en obtener del salado mar agua dulce para consumo humano.
Si Chávez Frías quiere hacer un parangón Colombia-Israel como potencia militar por combatir exitosamente el terrorismo, pues qué bueno.
Eso demuestra el temor, como decimos en el Huila, el culillo, que ahora siente el mandatario venezolano por el poderío militar, la profesionalización de nuestras Fuerzas Armadas y la berraquera de nuestros hombres -60 años de combates internos contra la guerrilla- para ir a la guerra y ganarla contra cualquier enemigo externo.
Que tiemble Chávez Frías si comete la locura de llevar a sus hombres más allá de sus fronteras.
¡Sí! Hugo, aquí en el norte del continente suramericano está el Israel colombiano.
Nuestro ejército es más potente que el suyo.
Nuestro comandante general de cuatro soles -el equivalente a la Organización del Tratado Atlántico Norte, OTAN, la fuerza militar más poderosa del globo terráqueo- general Freddy Padilla de León, es el militar más capacitado en zonas de guerra del continente latinoamericano y usted no lo tiene, Hugo.
Hugo, no se ponga a ‘joder’ cada 8 días como los ‘perros’ ladrando con ir a la guerra y asustar al hermano pueblo venezolano con atacar a sus hermanos los colombianos.
Inclusive los militares venezolanos no le van a ‘caminar’ a su locura idea de ir a la guerra contra sus mejores amigos del continente: los militares colombianos.
Hugo no sea iluso. Sus militares saben que una guerra contra Colombia es un error.
Sus militares saben que la Joya de la Corona de Venezuela está en el Golfo de Maracaibo o si quiere oír mejor: Golfo de Coquivacoa.
Sus militares saben que en una guerra el punto más vulnerable para Venezuela son sus pozos petroleros por muchos “Sukhois y cohetes ’sssssss’ de 300 kilómetros de alcance y que no fallan” -grita Chávez-, no son suficientes para proteger la riqueza más preciada del pueblo venezolano y que usted ha dilapidado regalándolo a países tan distantes y diferentes a Venezuela como Nicaragua, Cuba, Bolivia, Paraguay, Argentina.
Hugo decir que Colombia es el “Israel suramericano” nos hace para la mayoría de los colombianos orgullosos de nuestro temple para ir al combate y, si es preciso, a la guerra. No se equivoque.
Lectores no se vayan a sorprender, como en el pasado con el cubano Fidel Castro, que Hugo en cualquier momento grite que Colombia lo va a envenenar con la ayuda del Mossad israelí, pero guarda silencio luego del asesinato del gobernador del Caquetá, Luis Francisco Cuellar.
Es que el comportamiento de Hugo Chávez Frías, es fiel copia de la retorica anti-imperialista de Castro en los años 60, 70 y 80.
Lo que pasa es que ahora al anciano caribeño ya no le paran ‘bolas’ y Chávez para mojar titulares de primer nivel en los medios de prensa se inventa cualquier cosa y hasta posa, por cierto lo hace muy mal, ante los fotógrafos y, simultáneamente, cierra medios de comunicación en Venezuela. Qué contradictorio es este señor.
¡Bienvenidos los israelíes a Colombia!
¡Que tiemble Hugo Chávez Frías!
¡Que viva el pueblo de Venezuela y sus militares, le gritamos sus hermanos los colombianos y militares por la paz de nuestros países!
Colombianos y venezolanos celebremos la llegada de 2010 en paz y sin Hugo Chávez Frías.
Acercando a israelíes y palestinos
Dec 28, 2009 Lectura recomendada
Jana Beris
Jerusalén
Desde hacer 4 años, un grupo de israelíes ayuda a palestinos transportándolos a hospitales. Soñadores, dirán unos. Ingenuos, alegarán otros. Luchadores, afirmarán no pocos. Pero lo que importa al medio centenar de israelíes abocados desde hace años a un singular proyecto voluntario de ayuda a los palestinos, es su certeza de que lo que hacen es no sólo importante, sino también fundamental. Desde hace aproximadamente cuatro años, conducen diariamente a palestinos que entran a Israel a recibir tratamiento médico en hospitales israelíes y los devuelven a sus casas. Los recogen temprano a la mañana de los puestos de control del ejército que conectan Cisjordania con territorio israelí, los llevan en sus propios automóviles hasta el hospital necesario, los esperan durante horas y luego los acompañan en el viaje de regreso. Con ello, ante todo, les ahorran buenas sumas de dinero, sin lo cual habría familias que no tendrían más remedio que renunciar al tratamiento médico, dado que no tienen para pagar el taxi hasta el hospital. Pero, además, les apoyan, les hacen sentir acompañados en momentos difíciles y dicen estar seguros de aportar a la paz, ya que “preparan los corazones” para el momento en que los políticos logren firmar un acuerdo. “hablar, acercarse” Cuando Udi murió , mi dolor era tan grande que me sentía paralizado. Pero jamás pensé en venganza ni nada similar, dado que tenía claro que la única forma de terminar con esas desgracias, es hablar, acercarse. Yuval Roth, de una organización de ayuda a palestinos El nervio motor de este proyecto es Yuval Roth, para quien esta iniciativa singular de ayuda es un aporte al entendiimiento …y una cuestión personal. Es que hace 15 años, Yuval perdió a uno de sus hermanos, Udi, que durante su servicio de reserva militar fue secuestrado por hombres armados de Hamas que se hicieron pasar por judíos, ofrecieron llevarle en su automóvil y poco después lo asesinaron. “Cuando Udi murió, mi dolor era tan grande que me sentía paralizado. Pero jamás pensé en venganza ni nada similar, dado que tenía claro que la única forma de terminar con esas desgracias es hablar, acercarse”, cuenta Yuval a la BBC. “Sin embargo, en ese momento no tenía fuerzas para activar en pro del diálogo, aunque siempre tuve ideas de izquierda. El atentado fue demasiado para mi”. Encontrar fuerzas Muchas familias palestinas no tienen ni siquiera el dinero para pagar el transporte al hospital. Le llevó unos años hallar las fuerzas necesarias para sumarse al “Círculo de Padres”, un marco que agrupa a israelíes y palestinos que perdieron seres queridos en el marco del conflicto, con el mensaje de que la reconciliación es la única forma de salir adelante. “Allí, comprendí paulatinamente que con palabras en favor de la paz y el entendimiento, no bastaba”, recuerda Yuval con una sonrisa de satisfacción”. “Y llegó la oportunidad de hacer algo que traduzca esas palabras en hechos, cuando un amigo palestino del Circulo de Padres me pidió que lleve a un familiar al hospital en Israel. Y desde entonces, no paramos”. Claro está que Yuval solo no podría realizar todos los viajes. Por eso está Jamila-Yafit, que no cesa de trabajar y Avi Shteinberg, que siente que hace algo significativo cuando trae al hospital Rambam de Haifa a Sair Kabaha con dos de sus hijos, para tratamientos nada sencillos. “Siento que mi familia está cuidada y doy gracias al cielo y a esta gente por lo que hacen”, nos dice Ahmed, el esposo de Sair, en un intervalo en su trabajo en una fábrica israelí. Y está Amatzia Dayan, quien sostiene que no participa en ésto por política sino por consideraciones humanitarias. Está feliz de poder ayudar a la pequeña Aya Abu Muies, quien sale a las 5 de la mañana de su aldea aledaña a Jenin, acompañada de su madre, Soher. Aya, de tan solo dos años de edad, estuvo al borde de la muerte por seria insuficiencia renal, pero en el Rambam han logrado estabilizarla con diálisis cinco días a la semana. Después de un largo viaje, antes de las 8 de la mañana, ya llegan al hospital. “Aquí me siento protegida, siento que les importa la vida de mi hija”, dice Soher a la BBC, con los ojos llenos de lágrimas. “La atienden con dedicación a pesar de que el pago de la Autoridad Palestina expiró hace tiempo. Y sé que al salir, están estos amigos esperándome para devolverme a casa”.
El ‘modelo Israel’ derrota al de Dubai
Dec 12, 2009 Lectura recomendada
Pablo Pardo desde Washington 9 de diciembre de 2009.-
¿Sabía usted que en el NASDAQ hay más empresas israelíes que compañías chinas, europeas e indias juntas? Yo tampoco. Israel suele ser citado como un modelo de muchas cosas. Por sus partidarios, por un modelo que debemos imitar. Por sus detractores, por un modelo que evitar a cualquier precio. Pero siempre en cuestiones políticas y de seguridad. Lo menos que se hablaba de Israel era como modelo económico, y menos aún como modelo de política energética. Ahora, por primera vez, el Estado judío está empezando a recibir alabanzas en ese sentido. Los autores del cambio son Dan Senor y Saul Singer, que han escrito Start-Up Nation. Es un libro que, para Jeffrey Goldberg, de la revista ‘The Atlantic Monthly’, “ha logrado lo imposible: examinar a Israel desde otro punto de vista diferente al conflicto con los árabes”. Curiosamente, uno de los ejes de Start-Up Nation es que el éxito económico israelí procede de sus Fuerzas Armadas, en las que hay pocos mandos. En otras palabras: cuantos menos jefes, mejor, porque los jefes dan órdenes y tienen ‘ideas brillantes’ sólo para justificar su existencia. Otro elemento es el esfuerzo israelí en la independencia energética, plasmado en su objetivo de tener el año que viene una red con nacional de medio millón de puntos de recarga para baterías de coches eléctricos. Ahora, Senor le ha dado una vuelta de tuerca al ‘modelo israelí’ al contraponerlo al ‘modelo de Dubai’. Dubai, como todos sabemos, era la joya económica de Oriente Medio, hasta hace dos semanas. El lunes, en las jornadas ‘The World in 2010′, organizadas por ‘The Economist’, Senor aprovechó para lanzar las típicas soflamas alarmistas proisraelíes que llevamos escuchando desde hace un lustro y que nunca se materializan (”en 2010 alguien, Estados Unidos o Israel, atacará Irán”). Eso es muy viejo. Pero, a cambio, trazó una provocadora e interesante comparación entre Israel y Dubai. Para Senor, el modelo económico de Dubai se basa en la teoría de los ‘economic clusters’ del gurú del management de Harvard Michael Porter. La clave de esa teoría es que un país o una región debe centrarse en áreas en las que tiene ventajas comparativas y construir su economía sobre eso. En mi ignorancia, es una teoría que a mí siempre me ha parecido un calco sofisticado de David Ricardo y su eterno ejemplo del vino portugués y el textil británico. Pero no es menos cierto que en mi humilde opinión, Nassim Nicholas Taleb y su best-seller ‘The Black Swan’ no son más que una explicación, lo más pretenciosa posible, de la regla del 80—20 de Juran y del Principio de Pareto. (Y a fin de cuentas ahí están Taleb y Porter hechos unos millonarios gracias a sus refritos de teorías formuladas por otros, mientras un servidor está aquí escribiendo en el salón de casa en Logan Circle en vez de en una mansión en Lamu, en Kenia, que es donde debería estar ahora si existiera justicia en este mundo. Así que supongo que son ellos, no yo, quienes tienen razón). Volvamos a Senor. En su opinión, Dubai “ha fracasado completamente” en la creación de esos ‘clusters’. La economía de ese país carece “de dinamismo y de nuevas ideas”, básicamente porque “no hay cultura de la innovación ni de la exploración, lo que demanda: 1) Tolerancia al riesgo; y 2) Autocrítica”. Ambos factores, según Senor, “limitan la atracción de talento” Israel, según Senor, tiene ambas cosas. Y el mercado le da la razón. Un ejemplo es la cifra de empresas israelíes en el NASDAQ. Otro, que en 2008 Israel atrajo 2,5 veces más ‘capital riesgo’ (entendido como ‘venture capital’, no como ‘private equity’, aunque en España utilizamos esa expresión para referirnos indistintamente a ambas) per cápita (es decir, por habitante) que EEUU, y 30 veces más que Europa. Todo esto pasó en medio de una crisis económica mundial. Y, para los amigos de las conspiraciones, déjenme decirles que, por muchos judíos que haya en Wall Street, estoy seguro de que no invertirían ni un dólar en ‘capital riesgo’ en Israel si no estuvieran convencidos de que van a obtener retornos. Israel fue durante mucho tiempo un enigma para algunos economistas, porque el éxito económico de los hebreos en Occidente no era replicado en el estado judío, donde había propensión a la hiperinflación y, quitando el sector agrícola y el de Defensa (este último, favorecido por las transferencias tecnológicas de EEUU), la economía era poco competitiva. Ahora parece que eso ha pasado a la Historia. Así que en un momento de crisis financiera y energética, Israel puede convertirse en el modelo que Dubai quiso, y no pudo, ser.
¿Qué buscan Irán e Israel en Suramérica?
Nov 24, 2009 Lectura recomendada
Por Adolfo Ochoa Moyano,
El presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, fue recibido efusivamente por su homólogo de Brasil, Luis Inácio Lula da Silva, en la sede del Gobierno, en Brasilia. AP / El País El interés de los dos países, en especial el de Irán en el continente, genera preocupación. La llegada del polémico presidente de Irán, Mahmoud Ahmadinejad, ayer a Brasil provocó un clima de tensión regional poca veces registrado en este continente. En esta oportunidad la inquietud no sólo nace por sus viajes a Venezuela, sino porque en este periplo incluye la visita a Brasil, una potencia mundial con gran respeto internacional que bien podría dar un nuevo aire de legalidad a Ahmadinejad. Para algunos países como Estados Unidos y Argentina, la presencia del Mandatario persa en territorio carioca es un síntoma claro de que Irán busca expandirse en América Latina y lo peor, es que nadie parece saber la verdadera razón de este deseo, ya que no hay muchas coincidencias ideológicas o acuerdos comerciales de peso con países de la región. Las evidencias de que Irán ha encontrado en el sur del continente un nuevo nicho diplomático no son pocas. Ahmadinejad ha visitado Venezuela y Bolivia tres veces desde que resultara elegido en el 2005. En los últimos años, Teherán además amplió sus misiones diplomáticas a Bolivia, Uruguay, México, Chile, Ecuador y Nicaragua. Asimismo, luego de ser recibido como un héroe en Bolivia a principios de este año, Ahmadinejad prometió US$1.100 millones en ayuda a ese país en los próximos cinco años. Poco después, en Venezuela, confirmó un reciente compromiso para crear un fondo de inversión conjunto de US$2.000 millones y el pasado mes de octubre se entregaron 240 viviendas de un total de 2.400 que se construyeron con apoyo del gobierno de Irán. Preocupados La preocupación por la sistemática mejora en las relaciones entre Irán y Latinoamérica afecta, más que a nadie, a Israel, enemigo natural de los persas por sus conflictos políticos y religiosos. La tensión es alta. En octubre del 2005 Ahmadinejad aseguró que Israel es un país que debería “ser borrado del mapa y de las páginas de la historia”. Además de eso, miembros de la Interpol confirmaron que Irán tuvo contacto directo con terroristas del grupo radical Hezbolá, que fueron responsables del ataque a la mutual de la comunidad judía en Buenos Aires en 1994, que dejó 85 muertos y 300 heridos. Estas razones le valieron al actual presidente israelí, Shimon Peres, para realizar, la semana pasada, la primera visita oficial que un mandatario de ese país hace a Suramérica en 43 años, con el objetivo claro de “analizar la infiltración iraní en la región”, como lo informó la portavoz presidencial, Ayalet Frish. Peres se reunió con Lula da Silva para firmar un millonario acuerdo militar y fuentes diplomáticas confirmaron que en el encuentro se trató la ‘cuestión iraní’. También estuvo de visita en Argentina, uno de los países con mayor presencia judía en el continente. De acuerdo con Meron Reuben, embajador de Israel en Colombia, esa misión diplomática es consecuencia de que a su país le preocupa que la razón del incremento de la presencia de Irán en la región sea buscar un nuevo foco de ataques terroristas, patrocinado por gobiernos como el de Hugo Chávez y Evo Morales. Muchos de los acuerdos que tienen Venezuela e Irán para el enriquecimiento de uranio no cumplen con la reglamentación internacional que regula el tipo del producto y la cantidad. “La pregunta que todos en Latinoamérica debemos hacernos es ¿a qué viene tanto Ahmadinejad? Ya sabemos que tiene convenios para intercambiar uranio con Venezuela, pero, la verdad es que nadie sabe a ciencia cierta de qué se tratan los acuerdos que se firman”, aseveró el diplomático. Reuben agrega que su gobierno teme que se repitan historias como la del atentado de 1994, ya que los ciudadanos iraníes no requieren visa para entrar a Venezuela, Bolivia y Nicaragua. Países con alta presencia israelí como México, Argentina y Chile son un poco más estrictos en cuanto a la entrada de ciudadanos iraníes. Esa misma preocupación por los efectos violentos que pueda generar Irán fue ampliamente expresada hace unos días por Estados Unidos a través del encargado de Relaciones con Latinoamérica del Departamento de Estado, Thomas Shannon. De hecho, según el analista judío Julián Schvindlerman, algunos sectores del Gobierno norteamericano tienen encendidas las alarmas porque consideran que la cercanía de Ahmadinejad puede desatar violencia racial de ambas partes. “Tras la invasión de EE.UU. a Iraq, el gobierno de Irán parece estar diciéndole a Washington: Tú te metiste en mi vecindario, ahora yo me meto en el tuyo”, dice Schvindlerman. ¿Un botín? La presencia de Israel en esta parte del mundo no es nueva. De hecho, ese país tiene una estrecha relación comercial con varias naciones latinoamericanas desde hace más de medio siglo. A Colombia, por ejemplo, Israel le compra entre el 25% y 35% del total del carbón que consume. Israel es también es la segunda nación que más becas académicas ofrece a los nacionales. Incluso, existen muchos pactos de ayuda militar. En este país hay una fábrica de fusiles galil israelí. Casos similares se replican en otras naciones. Pero, ese no es de ninguna forma el caso de Irán. De hecho, su presencia sólo se ha hecho notoria en el último lustro. Para el experto en temas de Medio Oriente, Marcos Peckel, lo que hay detrás de la afanosa diplomacia iraní es una búsqueda de legitimación internacional. “Irán se ha quedado sin espacios protocolarios en el planeta. Muchos países no lo reciben en sus territorios y además, la popularidad de Ahmadinejad está cayendo en Irán, y probablemente necesite que la televisión de su país lo muestre siendo recibido como un héroe en otros países”, señaló. Por eso, es muy importante para Ahmadinejad que lo reciba un presidente como Lula da Silva, nuevo líder regional y que está al frente de un país en pleno crecimiento con gran imagen internacional. Así el panorama, Latinoamérica parece ser un trofeo que se pelean ambas naciones de Medio Oriente para lograr legitimidad en el concierto mundial. En pocas palabras La plataforma que construya Irán en América Latina podría facilitar acciones terroristas contra objetivos de E.U. o Israel en la medida que se produjera un ataque o sanciones contra Irán”. Eli Carmón, especialista en terrorismo. En Brasil El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, urgió ayer a su par iraní a trabajar con la comunidad internacional en busca de una solución a su disputa nuclear, al tiempo que instó al mundo a no aislar al régimen de Teherán. Después de reunirse por más de tres horas con el líder iraní Mahmud Ahmadinejad, el presidente de Brasil, Luis Inácio Lula da Silva defendió el derecho de Teherán a desarrollar un programa nuclear pero insistió en que debe tener fines pacíficos y le pidió a su colega que colabore en la búsqueda de una “solución justa y equilibrada” al problema. El llamado se produjo poco después de que Irán rechazara una propuesta respaldada por la ONU para que envíe su uranio a ser enriquecido a Francia y Rusia. Ahmadinejad, quien sigue hacia Bolivia y Venezuela, dijo que le ofreció a Lula detalles del programa nuclear y las negociaciones con la Agencia Internacional de Energía Atómica y añadió que la solución a la controversia llegará cuando “la otra parte tenga voluntad política” , tras invitar a Lula a que ayude en la búsqueda de la paz en Oriente Medio. Lula consideró que la llegada de Ahmadinejad, precedida por visitas de los presidentes de Israel, Shimon Peres, y la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas, muestran la capacidad de Brasil de generar diálogo.
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